Escuela
de la Nueva Cultura La Cecilia.
Cuando
decidí que me volvía a España, tenía muy claro que no lo haría sin antes pasar
por Argentina, no sólo porque era algo que deseaba desde que era pequeña, sino
porque desde hacía un par de años, tenía un nuevo sueño en este país, visitar
en Santa Fe la Escuela de la Nueva Cultura La Cecilia. Todo empezó cuando vi la
película de “La educación Prohibida” donde a través de ésta “conocí” a Ginés
del Castillo, director y fundador de la escuela. Cuando lo escuché hablar supe
que alguna vez en mi vida tenía que visitarles; dos años después ese sueño se
realizó. Desde el momento en el que les mandé un email casi un año antes de la
visita para ver si podía ir, me trataron con mucha amabilidad.
A
mediados de mayo de este año fui a Santa Fe. Había quedado con Ginés en que me
quedaría de lunes a viernes, para conocer bien el funcionamiento de la escuela,
ver y participar en las clases y ayudar con lo que pudiera. El lunes cogí el
autobús que me llevaba a la escuela, y cuando me bajé sentí un remix de
sentimientos entre felicidad y nervios. Me dirigí a la dirección, y allí
estaban Ginés y Cecilia (fundadores de la escuela) y el resto del equipo de
profesores. Nada más llegar me dijeron que antes de empezar las clases, lo
primero que hacía todos los días durante 15 minutos era “el tiempo de silencio”,
me invitaron a acompañarles y tener esta primera toma de contacto con los
alumnos y profesores y así poder experimentar algo que para mí era nuevo.
Pregunté en qué consistía y por qué lo hacían y me dijeron que después me lo
explicaban. Llegamos a la sala, y allí estaban todos los alumnos desde primero
de primaria hasta lo que para nosotros en España conocemos como bachillerato.
Todos descalzos, sentados, esperando a que llegásemos. Creo que fue la primera
vez en mi vida que veía algo así. Alumnos, niños y adolescentes, 15 minutos en
silencio, respetando ese tiempo de relajación y meditación. No se escuchaba ni
una mosca. Terminó el tiempo de silencio, y muchos alumnos me preguntaron quién
era. A continuación me dirigí con Ginés a la dirección donde contestó a todas
mis preguntas y dudas y me contó cómo había empezado todo este proyecto.
Esta
escuela se declara escuela democrática, no tienen un solo método de enseñanza,
aunque si es verdad que se basan mucho en Jiddu Krishnamurti, la metodología va
cambiando según los intereses y necesidades de los alumnos. La libertad, la
democracia y el autoconocimiento son los tres pilares más importantes de esta
escuela.
Los
grupos tienen un máximo de 15 personas aproximadamente, aunque la mayoría
oscilan entre 10 y 12 alumnos.
Tienen
cursos desde educación infantil hasta secundaria. En ningún curso tienen
asignaturas obligatorias excepto la asamblea todos los viernes y los cursos no
se dividen como “cursos” en sí, sino que son grupos. No están divididos por
edades, sino por afinidades, es decir, la prioridad es el alumno, y si el
alumno tiene 12 años pero todos sus amigos tienen 15 años y quiere estar con
ellos en clase, puede hacerlo; si por ejemplo el alumno tiene 8 años pero por
cualquier motivo no está cómodo en clase, o se aburre con lo que aprenden
porque el ya lo sabe, puede pasarse a un grupo superior, consultando antes con
su tutora y el resto de compañeros. Todo esto a mí al principio me dejó
alucinada, a pesar de que no me gusta el sistema educativo que tenemos en
España, es con el que he crecido y me he educado, y claro, al principio no
estaba muy segura de que esto pudiera funcionar. Por supuesto, cuando acabo la
semana mi opinión había cambiado y pude darme cuenta como todo iba sobre
ruedas.
Ahora os voy a contar más detalladamente el tema de las asignaturas en
los diferentes grados, primaria y secundaria:
- - En educación primaria, como os he comentado antes, no tienen ninguna
asignatura obligatoria como tal, sino que tienen una tutora que encamina a los
alumnos. Son los propios alumnos los que presentan los temas que quieren
aprender. Esto no quiere decir que prendan únicamente lo que les da la gana,
sino que tienen la libertad de presentar los temas más importantes para ellos y
a partir de ahí la tutora lo abarca en todas las materias. Mi pregunta fue: ¿y
si un día los alumnos no proponen ningún tema?, pues bien, en tal caso, para
eso está la tutora, para proponer temas y encaminar a los alumnos. Los niños de
primaria salen completamente alfabetizados para la siguiente etapa, con la
diferencia que en vez de aprender la cosas de una forma obligatoria, ellos lo
aprenden al ritmo que necesitan, también por este motivo tienen la libertad de
cambiarse de grupo, para aprender al ritmo que ellos necesitan, al ritmo que su
cuerpo, mente y alma necesitan. Los niños son curiosos de por sí, así que
normalmente siempre tienen algún tema para presentar, o alguna duda o pregunta
que se han hecho en su pequeño gran mundo. Lo único obligatorio que tienen es
la asamblea, donde se resuelven los conflictos que haya podido haber durante la
semana, donde expresan sus emociones y son ayudados no solo por la profesora,
sino también por sus compañeros.
Las materias que aprenden son: lengua, matemáticas, ciencia, arte,
música, cine, educación física, inglés y cocina.
- - En educación secundaria, no tienen asignaturas obligatorias. Hay
profesores especializados en cada materia, pero los alumnos deciden si ir o no
a esas clases, es decir, asisten a las clases que a ellos les interesa, a las
que ellos les gusta, incluso se puede dar el caso, como me dijo Ginés, de que
no quieran ir a ninguna clase, aunque eso nunca les ha pasado. Las clases para
secundaria son las siguientes: Matemáticas, cine, lengua, plástica, música,
sociedad, biología, química, inglés, yoga, cocina, educación física,
autoconocimiento y una clase llamada Mariana por el nombre de la profesora que
lo imparte, es una materia donde se da holística y temas de la actualidad,
también historia, por su gran variedad de temas los alumnos decidieron llamarla
de este modo.
Todas las materias se imparten a lo largo de la semana, tienen una
plantilla donde se pueden ver todas las clases y los alumnos deciden a cuales
ir. La mayoría de los alumnos asisten a casi todas las clases, por lo menos por
curiosidad. En esta etapa los alumnos van descubriendo sus intereses y van
decidiendo que quieren aprender para el futuro.
En mi
estancia allí intenté asistir a todas las clases, aunque es verdad que no me dio
tiempo a todo. Es posible que la clase que más me gustase y donde más aprendí
fue en autoconocimiento. Es increíble que haya una asignatura así, ¿verdad?
Cuantos quebraderos de cabeza me habría evitado si desde pequeña hubiera
aprendido a conocerme a mí misma, cosa que sigo haciendo con 24 años y creo que
aún me queda un largo recorrido.
Estos
alumnos de esta escuela aprenden a no tener miedo gracias a la libertad que se
les da desde pequeños. Según lo lees, puede parecer una tontería, pero el miedo
es algo que he visto yo desde muy pequeña en el tema de la educación. Yo he
sentido miedo en la escuela, un miedo que me lo imponían los profesores o
incluso otros compañeros. Muchos temas que estoy aprendiendo a superar ahora,
estos niños con 15 años los tienen más que superados.
La
verdad que esta experiencia ha sido más que profesional, personal. Gracias a
todo esto, llegué al por qué de muchas preguntas de cuando era adolescente.
Empecé a entender muchas dudas, que a día de hoy seguía teniendo. Me ha servido
para acercarme más a los adolescentes, aquellas personas que tenía un poco
olvidadas y/o apartadas de mí y que gracias a todo esto me han abierto las
ganas de conocerlos más y ayudarlos desde mi experiencia.
Con
este post no trato de convencer a nadie de que ésta es mejor educación que
otros sistemas, sólo quiero transmitir lo importante que fue para mí conocer
esta escuela, lo importante que es para mí la educación. Cada uno tenemos una
forma de ser y de pensar, una filosofía de vida, las cuales respeto, sólo
quería enseñaros un trocito de lo aprendido con otro sistema completamente
opuesto a lo que yo he vivido.
Quiero
dar las gracias a todo el equipo de la escuela, maestros y alumnos, que tanto
me habéis enseñado. Gracias por tratarme como una más del grupo. No veo la hora
de volver a visitaros, y espero que sea muy pronto. Como ya os dije, os espero
con los brazos abiertos por Madrid. Gracias de todo corazón.
Jaris.